El conflicto penal que involucraba a Francisco Agustín Báez, de 25 años, se resolvió a través de un juicio abreviado acordado entre el fiscal general Guillermo Sancho, el defensor particular Javier Horacio Díaz, y el propio imputado, quien admitió su culpabilidad. Este acuerdo fue homologado por la jueza de control Paola Frigerio y contó con el consentimiento del abogado Nicolás Bobillo, quien actuó como querellante particular en representación de la firma damnificada.

Detalles del Delito
Según el fallo, entre el 1 de septiembre y el 10 de noviembre del año pasado, Báez, cumpliendo funciones de cajero en una empresa ubicada en el parque industrial de Santa Rosa, adulteró el estado de las cuentas corrientes de cuatro clientes mediante el sistema informático. Registraba una primera compra y luego generaba devoluciones ficticias que los clientes nunca realizaron, creando un saldo a favor. La mercadería fue retirada por los clientes, quienes recibieron los correspondientes remitos, pero los pagos fueron efectuados directamente a Báez, sin ingresar en la contabilidad de la empresa. Este esquema defraudó a la firma por un monto total de 22.067.680 pesos.
Condena y Sanciones
Las partes acordaron una condena de tres años de prisión en suspenso para Báez, junto con dos años de cumplimiento de reglas de conducta, las cuales incluyen fijar residencia y someterse al control de la Unidad de Abordaje, Orientación y Supervisión de personas en conflicto con la ley penal. Báez fue declarado autor del delito de defraudación por administración infiel.
Investigación y Pruebas
La investigación reveló que Báez, empleado en el negocio de su tío hasta diciembre, manipuló las cuentas corrientes para crear devoluciones ficticias de mercadería sin compras originales. Cuando uno de los socios de la firma detectó irregularidades el 21 de diciembre, Báez afirmó no recordar los hechos. La investigación interna descubrió más clientes involucrados, todos los cuales confirmaron que realizaron transacciones con Báez.
Conclusiones
La jueza Paola Frigerio concluyó que Báez violó sus deberes en el manejo de los bienes de la empresa, perjudicando los intereses de sus empleadores y logrando un provecho patrimonial personal. La resolución del caso mediante juicio abreviado permitió una condena rápida y efectiva, asegurando que se hiciera justicia en relación con el perjuicio económico causado a la empresa damnificada.